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Una educación de calidad en la era de la Inteligencia Artificial

Siempre he considerado que una educación de calidad no es la que enseña el "qué", el "cuándo", el "quién" y el "dónde"... sino aquella que enseña el "cómo", el "para qué" y el "por qué".  Y qué será de la educación en la época cuando la Inteligencia Artificial ya cuente con todas estas respuestas?

Los que me conocen, saben que toda la vida he sido un crítico de la educación. Y no por que haya sido un mal estudiante, sino porque simplemente, en mi condición de Arperger, no encajaba en las metodologías educativas. Por lo tanto terminé mi secundaria por mi propia cuenta desde 8o grado, validando ante el Estado, en un sólo examen todo el curso. Así hasta terminar mi secundaria... y me fue mucho mejor que estudiando.

También he sido docente de varias cátedras y he tratado de que mis estudiantes sacaran el gusto de aprender... más que de estudiar. Aunque los temas tenían mala fama de ser aburridoras, tediosas o estresantes: Guianza ecoturística, Contabilidad de costos, Ingeniería de Software, Bases de Datos, Principios de programación, Programación orientada a objetos, Lógica de programación y Arquitectura de lenguajes de programación. Yo me esmeraba por que los estudiantes aprendieran, por el gusto de aprenderlo, antes que por una calificación final; sencillamente quería nunca que pasaran por el mismo tedio e incomprensión que yo viví.

Ambas experiencias me demostraron que en la educación hay muchas falencias, especialmente en los modelos pedagógicos.

Y ahora que estoy completamente involucrado en la Inteligencia Artificial y el tema de la educación ha sido uno de mis mayores desafíos filosóficos, metodológicos y técnicos. La amalgama de disciplinas me ha generado cierta incertidumbre, que también la he visto en la Ciencia Ficción. Y para exponer algunos puntos, trataré de mostrar tres enfoques:

  1. El problema tal cual se haya planteado de manera popular.
  2. El alcance tecnológico que puede resolver el problema.
  3. La evidencia histórica de cómo situaciones similares nos han llevado a este presente con mejores condiciones.

Veamos el primer problema:

Si una Inteligencia Artificial puede aprender a una sorprendente velocidad... ¿Para qué desgastarnos durante varios años aprendiendo algo que, en su momento, ya será obsoleto?

La respuesta más sencilla es: Por el gusto de aprender!

Esto va muy de la mano con lo que nos implica a los seres humanos el proceso de aprender. Aparte del proceso biológico de la generación de nuevas sinápsis entre nuestras neuronas y la capacidad plástica de nuestro cerebro para acumular información y desaprender cosas inútiles.

Desde que empezó la era de la información, se volvieron obsoletas algunas técnicas de aprendizaje. Por ejemplo, el repetir datos reiterativamente, hasta que quedaran grabados en nuestro cerebro (Recuerdan como aprendieron las tablas de multiplicar, el abecedario o incluso como escribir?). Estas metodologías ya deberían estar mandadas a recoger.

La Inteligencia Artificial tiene varias herramientas de aprendizaje, que conllevan a una misma meta: Ofrecer una respuesta al usuario (que al usuario le haya gustado o no la respuesta, es otro tema).  Y todo depende de la arquitectura del software y hardware con la que se construyó la IA. El arquitecto tiene una meta, una metodología y el resultado para el usuario (la respuesta) final es la razón de ser de dicha IA.

Pero los seres humanos tenemos 3 maneras diferentes de aprender (Visual: por observación o empirismo, Kinestésico: por repetición o experimentación, Auditivo: por ejemplos, símiles u orientación), aquí puedes averiguar el tuyo.  Cada persona tiene una tendencia a unos de estas 3 alternativas más que a otras, no es algo que se pueda modificar, es algo natural que tenemos y depende de nuestra naturaleza cerebral. Ninguna es mejor que otra, es simplemente una condición de nuestra herencia biológica.

Los modelos pedagógicos actuales no nos permiten explorar en cada persona cuál es su naturaleza de aprendizaje, lo que implica tratarlos a todos por igual. Esto se hace por varios motivos: presupuesto por docente, recursos logísticos, capacidad de la infraestructura del plantel educativo, crecimiento demográfico, etc.

Para una educación de calidad primero habría que averiguar en cada individuo cuál es su naturaleza de aprendizaje. Con este simple dato: los modelos pedagógicos para una persona que aprende por experimentación (kinestésico), son muy diferentes que para aquella que aprende por teoría (auditivo). Y segundo, darle a cada individuo las herramientas idóneas para su estilo de aprendizaje.

Quiero enfatizar que hasta este momento solo he mencionado el verbo APRENDER, y para nada el verbo ESTUDIAR, por una sencilla razón: Si el individuo no tiene una buena motivación para aprender y solamente tiene la disciplina por el estudio, por cumplir un estandar pedagógico, entonces el estandar pedagógico será facilmente relegado por la Inteligencia Artificial. La victoria personal para aquel que ha obtenido un título por la disciplina del estudio, sería rápidamente opacada por el avance tecnológico de la Inteligencia Artificial, la cual sigue aprendiendo constantemente, tenga título o no.  En cambio para aquel que tiene la pasión por aprender, siempre será vigente lo que sabe, tratará de mantenerse a la vanguardia del conocimiento y gracias a su constante crecimiento personal le será irrelevante una competencia de conocimiento con la Inteligencia Artificial.

¿Qué sentido tiene que una persona aprenda un Doctorado? Si una Inteligencia Artificial puede tener el mismo conocimiento y hasta puede ser mucho más eficiente en el razonamiento.

La respuesta más sencillas es: La aceptación del usuario final.

Hoy por hoy, ya tenemos algunas aplicaciones básicas de inteligencia artificial que redactan contenidos (guiones de películas, poemas, narraciones periodísticas y hasta ensayos científicos), lo cual pone en evidencia que incluso la creatividad puede ser programada. Aquí surge la pregunta: ¿Quiero escuchar una historia de una inteligencia artificial sin la experiencia interiorizada de nuestra naturaleza humana?

Eso queda al gusto del lector.

Siempre habrá un público para cada cosa. Por ejemplo: hoy por hoy, toda nuestra correspondencia proviene de una impresora, con textos y datos que fueron organizados en plantillas de redacción, con fechas de entrega programadas por un software. Aunque ya eso es natural en nuestra vida diaria, ha generado un caso de singularidad, que se evidencia con la siguiente pregunta: ¿Alguien menor de 20 años ha recibido una carta escrita a mano, por correo, de alguna entidad o de alguien que conozca? La respuesta es fácil: No. Incluso, suena raro.

Entonces en el contexto de aprender un Doctorado...

Supongamos que nuestro amigo Jaime, lo aprendió por el mero gusto de aprender. ¿Ahora qué? Una Inteligencia Artificial tiene toda la información (Big Data) relevante y actualizada para determinar que tratamiento es mejor para el paciente ABC, y Jaime tiene todo lo que aprendió hace más de 1 año y los últimos artículos científicos que leyó la semana anterior. Puede ser que la balanza no favorezca a Jaime, salvo por un detalle: ABC quiere ser atendido por Jaime, no por una máquina. Y contra esto no hay ninguna mega inversión en Inteligencia Artificial que valga. La aceptación del usuario final es quien determina la demanda.

No obstante, hay un tercer escenario: Jaime y la IA.

Jaime con su conocimiento especializado en las ramas de la medicina, puede orientar a la IA en la adquisición de nuevas fuentes de información y obtener de ella respuestas y conclusiones más relevantes y asertivas. Suministros fundamentales para Jaime, con lo cual puede dar la calidéz humana, la interpretación y el trato adecuado a ABC.

En qué momento la experiencia humana puede ser subvalorada cuando el cúmulo de información (Big Data) sea más relevante y vigente?

Las Inteligencias Artificiales más famosas (ya saben de cuáles hablo), todavía no hacen un análisis de conocimiento real del significado de las cosas por la inferencia sobre los datos sumnistrados... no lo hacen, creánme. Han aprendido a responde segun el contexto de la pregunta, pero todavía no entienden que significa la respuesta. No hay Inteligencia Artificial que pueda razonar el conocimiento como lo hacemos los humanos, porque sencillamente no tienen eso que nos hace diferentes intelectualmente: nuestra naturaleza orgánica.

Si mantenemos el horizonte de reconocernos, identificarnos y valorarnos por lo que somos: seres orgánicos, con sentimientos y una curiosidad ávida por nuevas experiencias y conocimiento asociado al mismo... entonces no habría de qué preocuparnos; porque bajo ese escenario, la Inteligencia Artificial será una herramienta para pezcar en el inmenso mar de información que hemos creado, y nuestras necesidades y sentimientos aprovecharán esa extensión al conocimiento.

Hay que cambiar lo que se espera del estudiante. Si se espera que tenga un dato, como una Inteligencia Artificial... será obsoleto muy rápido, la memorzación es el tradicional método educativo que definitivamente debe desaparecer ya, hoy mismo, antes de que sea demasiado tarde. Si se espera que cuente una experiencia, una historia, transmita una emoción... siempre será relevante.

Cuáles destrezas humanas serán innecesarias para adquirir un título universitario, si ya lo puede hacer una máquina?

Fácil: Memorizar datos y hacer cosas mecánicas.

Estas dos cosas ya no tendrán sentido en muy pocos años (incluso ahora). Generalmente hacer un test para acceder a una universidad puede ser contestado por una Inteligencia Artificial bien entrenada, así la IA no tenga idea de lo que significan sus respuestas, porque las palabras pueden organizarse de manera coherente, así no entienda nada, y parecer mejor redactado que por parte de un ser humano. La Inteligencia Humana (IH) debe manejar herramientas que que solo son importantes para otro ser humano... por ejemplo: la cordialidad, la fraternidad, la felicidad, la emotividad, la inspiración, el ejemplo. Son aspectos que nunca nos entregará ninguna IA.

Las últimas preguntas serían las más sencillas, pero también es la que más nos critica en nuestras metodologías actuales. Si vamos a estudiar algo: Por qué lo vamos a hacer? Para qué lo vamos a hacer? y la más desafiante, cómo lo vamos a hacer?

No se trata de que seamos más inteligentes que la Inteligencia Artificial, esa batalla, desde la perspectiva de acumuladores de datos, ya la perdimos. Se trata de que nos redefinamos y nos especialicemos como seres humanos, cómo vivimos, cómo aprendemos, cómo razonamos, cómo resolvemos nuestros problemas humanos... en pocas palabras se trata de redefinir el verdadero significado del término de "Ser Humano".

Esperar que la Inteligencia Humana sea más inteligente que la Inteligencia Artificial, es un esfuerzo competitivo que nunca ofrecerá una sinergia realmente provechosa de esta nueva convivencia.  Hay que aprovechar las ventajas de la IA como la herramienta que es, y al mismo tiempo desarrollar nuestras habilidades intelectuales humanas únicas, es el momento de que nos exploremos y trascendamos a una nueva era, es una redefinición que no da espera.

Iván Javier Londoño Rueda
Gerente de Proyectos en Solutecia SAS
@ivan_londono